La primavera ha regresado por fin, y bajo el cálido sol costero español, no tardó mucho Andolini en cruzarse con un hombre dispuesto a rendirse a su liderazgo. Un encuentro inesperado entre las dunas, una mirada prolongada, unas palabras susurradas… y Luciano acepta seguirlo de vuelta a un apartamento de vacaciones para la noche.
Luciano aprende rápidamente las reglas del juego: escuchar, obedecer y dejarse dominar completamente por Andolini. Cautivado por su cuerpo poderoso, su gruesa polla y sus pies, el joven sumiso demuestra ser notablemente dócil, ansioso por cumplir todos los deseos de su dominante.
Tras una noche ardiente de pasión cruda entre los dos hombres, descubre a un Luciano bien entrenado que toma la iniciativa al amanecer, despertando a su atractivo compañero para ordeñar la primera carga caliente del día directamente de su polla.
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