Hoy, White Wolf da una dura lección de humildad a un CEO que domina en el trabajo pero se transforma en una puta sumisa para la polla de un matón bien dotado. Este traje de alto poder, acostumbrado a ladrar órdenes todo el día, se encuentra de rodillas en un sótano, sometiéndose completamente a una nueva autoridad. En el momento en que posa los ojos en esa carne de matón, el CEO olvida su traje elegante y su prestigio—se la traga con avidez, huele esas bolas como un adicto y soporta un incansable polvo de garganta. White Wolf le muestra con firmeza quién es el verdadero jefe. El CEO se convierte en una puta completa, obedeciendo cada orden de su nuevo amo, ansioso por complacer y servir de cualquier manera que se le exija.